VAMPIROS SOBRE RUEDAS


La mayoría de los que habitan en una megaciudad se sorprenderían al enterarse de la cantidad de ciclistas nocturnos que se reúnen regularmente para adueñarse de las calles. Y más aún les sorprendería saber que en estos grupos hay muchas mujeres.

¿Por qué de noche? ¿Para qué lo hacen? ¿Por qué se arriesgan? ¿A qué se enfrentan? ¿Cómo han vencido su miedo? ¿Por qué cada vez hay más mujeres haciendo esto?

Todas estas preguntas serán contestadas en esta crónica, lo prometo…

Son las 21:13 hrs. La plaza de Coyoacán luce vacía, helada. El hombre del cilindro se ha marchado ya. No hay “jochos” tampoco. Pasa un ciclista y rodea el kiosco, como un murciélago silencioso. Todavía no hay nadie. Se va, pero regresará en breve.

Pocos minutos después llegan al kiosco dos amigos. Dejan sus bicis y se ponen a platicar ¿De qué? ¡De bicicletas! ¿O acaso hay otro tema?

Van llegando, como atraídos por un hechizo. Tres, cinco, siete… diez… ¡cuarenta!… Los ciclistas que se adueñarán de la noche no llegan en escobas voladoras, sino en bicicletas, que es casi lo mismo, porque andar en bici es como volar. Es una extraña reunión donde los festejantes se disfrazan de colores llamativos y se cubren con franjas de materiales reflejantes. Todos usan guantes. Todos portan cascos porque es un requisito imperdonable.

También hay mujeres. No una ni dos, casi la tercera parte del grupo son chicas que hacen alarde de su feminidad usando sus bicicletas para mujer y uniformes rosas. Se nota que están orgullosas de ser ciclistas. Son parte indispensable del grupo, lo validan y le dan equilibrio. Cuando un grupo nocturno cuenta con mujeres se presupone que en su interior hay respeto y solidaridad. Ellas se saben incluidas y protegidas, así que su presencia en Coyoacán, a esa hora, es muy valiosa.

Entro ellos y ellas platican. Se recuerdan anécdotas divertidas, se pregunta por los que no han llegado, se habla de otros grupos parecidos donde también han rodado, pero sobre todo se habla de bicicletas, de mecánica de bicicletas y de accesorios de bicicletas… ¡Es la fiesta de las bicicletas!

Se conoce gente nueva. Se refuerzan amistades. Y de pronto, el líder pide silencio para anunciar la ruta y dar algunas recomendaciones de seguridad. Oh, sí, porque hay un líder, y además un grupo compacto que lo apoya, y está bien que así sea; el líder ha elegido un destino, así como la mejor ruta para llegar. Irá delante de todos, marcándoles el camino y la velocidad. Sus colaboradores tienen varias tareas durante el recorrido: cerrar el paso a los carros que podrían llegar por las calles laterales, apurar a los que se van rezagando y ser “barredoras”, es decir, cuidar la retaguardia. Hay una regla: “Salimos todos juntos y regresamos todos juntos”.

El líder es también un gurú del ciclismo. Debe ser un ejemplo de civilidad y tiene la obligación de pensar en su gente, porque –aunque no tiene una responsabilidad legal con nadie– los demás están ahí porque saben que alguien los va a cuidar. Así que ir a la cabeza del equipo no sólo se trata de ser un buen ciclista, sino de darle confianza a los demás, y eso es algo que no todos pueden. Para ser el líder se necesita cierto tipo de magia.

Y allá va el silencioso pelotón de aventureros, armados con su entusiasmo para vencer a su mayor enemigo: el miedo. Y para defenderse llevan luces centellantes, potentes cornetas de aire comprimido, su experiencia y la confianza en que todo saldrá bien. Durante el invierno, el frío se convierte en un fiel acompañante. No creas que el esfuerzo te hará entrar en calor; al contrario, la velocidad hará que el aire frío se sienta helado, por eso hay que ir bien abrigado.

Al rodar de noche, estos seres nocturnos obtienen la deliciosa y liberadora experiencia de adueñarse de la ciudad, a esa hora exenta de los molestos (y peligrosos) automóviles. Por fin vas seguro, en vez de ser rehén de los embotellamientos. Hace frío, y eso logra que la experiencia sea aún más especial. Y también están las endorfinas que nos provoca el ejercicio. ¿Debo, además, agregar que este esfuerzo te garantiza una noche de sueño profundo y reparador?

Hay quien nos pregunta “¿Y no es peligroso?”. Bueno, riesgos siempre habrá; incluso podemos resbalarnos durante la ducha, o morir en manos de un “vengador anónimo” con mala puntería, así que echemos los miedos al bote de la basura porque así no se debe vivir. El ciclismo urbano es relativamente seguro, digo, tampoco se trata de deporte de alto riesgo ¿verdad? De hecho, es más fácil que te atropellen de día que de noche, porque el mayor riesgo son los automovilistas histéricos, y entre más tráfico, más histéricos cerca de ti. Así que la ausencia de tráfico es buena para nosotros. ¿Y te digo algo? No suele haber accidentes en estas rodadas nocturnas, especialmente porque las señoras gordas y fodongas que van conduciendo como vacas alcohólicas a dejar a sus niños a la escuela están dormidas a esa hora, así que hay que aprovechar que ellas y sus monstruosas camionetas gigantes están lejos de nosotros.

Algún adicto a crearse miedos imaginarios nos podría preguntar esto: “¿Pero a esa hora hay muchos asaltantes, no? Bueno… Por suerte los políticos del PRI también suelen descansar a esa hora… ¡Ja, ja, ja… ja…! Ok, ok, seré sincero: tú sabes que esta ciudad no es precisamente pacífica, pero no vamos a permitir que el miedo nos mantenga encerrados en casa, soñando con el viento agitando nuestro cabello ¿verdad? La mayoría de los peligros se eliminan cuando vas en grupo, además velo así: tú vas muy rápido y a los ladrones les gusta asaltar a gente que va caminando porque así  no tienen que correr; a los ladrones no les gusta esforzarse ¡Por eso es que son ladrones!

Para vencer el miedo existe una receta mágica: confianza. Confianza en ti mismo, en tu grupo, en los automovilistas y en que regresarás a tu casa cansado, pero feliz.

Y no me lo vas a creer, pero cada vez hay más mujeres en las rodadas nocturnas.  ¿Por qué? Creo que, básicamente, se debe a que en nuestra sociedad tenemos cada vez más mujeres valientes, y eso es ¡genial! Quisiera pensar también que los ciclistas somos personas más evolucionadas y esto hace que las mujeres se sientan seguras en el grupo, pues impera el respeto. Muchas mujeres van en pareja, otras van solas; es igual, porque el trato será el mismo.

¿Y qué hay que llevar a una rodada nocturna? Una bicicleta en buenas condiciones, por favor, porque es penoso retrasar a todo el grupo debido a una descompostura que se pudo haber previsto. Un kit para arreglar ponchaduras y herramienta básica (el señor de la tienda te puede sugerir lo mejor). OBVIO, lleva luces y reflejantes, porque no solo se trata de ver, sino de ser visto.

Entonces… ¿Quieres unirte y ser como un vampiro que sale a surcar la noche? Si vives al sur de la Ciudad de México déjame recomendarte dos grupos que son bastante confiables y organizados:

Cletos Nocturnos (mis favoritos), y Breaking Bikes (bastante sólido y numeroso). Búscalos en Facebook.

Si vives en otra zona de la ciudad, puedes darte de alta en una comunidad de Facebook llamada Por el gusto de rodar, donde se dan cita muchos grupos de ciclistas nocturnos (y de otras modalidades) para que elijas alguno que se reúna cerca de tu casa… Cada grupo es diferente y cuenta con su propia personalidad, así que es cosa de ir conociéndolos.

Bueno, pues ya no falta nada, sólo tú.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s