TURISMO VIRTUAL


–¿Desea conectarse a la red?– Preguntó Alicia, la bio-computadora de 9a generación, caracterizada por su afinidad con la mente humana.

–Sí– contestó Ólmar.

–¿Abro sus redes sociales, señor?

–¿Alguien se comunicó?

–Su ex-esposa y su amigo Nemesio Chávez… Un momento… Un momento… Señor, su mascota virtual reclama verlo.

–Mímala un poco, ahora no tengo tiempo.

–Bien… ¿Busco información turística para sus próximas vacaciones?

–Está bien.

Sinceramente Ólmar no quería viajar. Si pensaba en eso era porque su actual esposa se lo pidió. A punto de comprar un crucero, apareció un anuncio casi clandestino: ¡¡¡VACACIONES VIRTUALES, VAYA A CUALQUIER PARTE DEL MUNDO SIN SALIR DE CASA!!!

-Alicia, abre ese anuncio.

Una bella modelo digital le habló.

-Hola, querido Ólmar, yo soy Mónica y te quiero invitar a viajar conmigo ¿Ves este casco? Con él podrás llegar a donde tú nos ordenes. Vivirás aventuras increíbles porque neuronalmente estarás ahí.

–Alicia, comunícame con ellos.

La compañía envió el link, la clave secreta, el casco de realidad virtual y un traje tipo astronauta que su mujer examinó; tenía mangueras internas y mecanismos de simulación biológica. A pesar de su enojo, Ólmar se enfundado en el artefacto y pidió a Alicia que iniciara el viaje.

¡Era maravilloso! Sintió realmente cuando abordó el Airbus 8900 de hiper-lujo en cuyo interior todo olía a nuevo. Ahí conoció a Ethelnimaya Agorajú. Se enamoraron e hicieron el amor en Bombay. Ólmar juraría que sí estaba ocurriendo. Mientras, viéndolo envuelto en su traje como una gran pupa de oruga, la esposa se preguntaba por qué su esposo hacía esos extraños movimientos.

En la tarde Ólmar sedujo a la joven rusa Katherine Kiorff y cenó con ella en el más lujoso restaurante de Río de Janeiro. Días más tarde, paseando por Osaka vio a Izumi, la mujer más hermosa que nunca, jamás, existió en el planeta. Eso no estaba en el programa original. Ólmar quedó enamorado de sólo verla, pero ella ni se dignó hablarle, por lo que pidió mentalmente a su bio-computadora que arreglara el problema. Alicia transmitió íntegro el mensaje de la compañía: “Si desea seducir a la señorita Izumi, deberá hacer una transferencia electrónica de $5,463.00 dólares…”.

¡¿Qué?! A Ólmar le pareció demasiado dinero, así que decidió seguir con su tour programado, sin embargo no pudo olvidar a Izumi. Regresó a Osaka y lo intentó todo, pero ella estaba programada para no ceder; pero Alicia encontró forma de reconfigurar el viaje y así la joven le permitió, finalmente, hacerle el amor…

¡De pronto, la imagen de Izumi se borró y en su lugar aparecieron infinidad de códigos y números suspendidos en un universo negro y en él, sin control, Ólmar flotaba entre interminables series numéricas! El sistema había sufrido un desperfecto a causa del hackeo. Inmediatamente el cuerpo de Ólmar entró en shok… La esposa lo liberó del traje y le arrancó el casco, pero eso no cambió la situación; su marido continuaba con la mirada fija en algo que le provocaba un inmenso terror. La compañía se limitó a decir que no podían solucionar el problema porque se violó la garantía, además no estaban seguros de cómo hacerlo.
Meses después la esposa aún hace antesalas en hospitales siquiátrico con Ólmar a su lado. Tiene la esperanza de que logren regresarlo a la realidad… Aunque ya no sabe si continuar visitando siquiatras o comenzar a buscar a un buen técnico de computadoras.

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